La importancia de un buen plan de estudio


Todo el que estudie un instrumento sabe la cantidad de horas y de esfuerzo que hay que invertir para lograr un nivel de dominio aceptable. En este camino no hay atajos, y debemos afrontarlo sabiendo que es un largo recorrido, muy duro en ocasiones, pero que tarde o temprano acaba dando sus frutos.

Sin duda, la satisfacción que sentimos cuando miramos atrás y comprobamos cómo hemos crecido musicalmente, hace que este proceso merezca la pena. Sin embargo, hay momentos en que nos cuesta mantener un ritmo aceptable de estudio. No siempre disponemos de suficiente tiempo, o puede que la pereza se anteponga a nuestra voluntad.


En estas situaciones tener un buen plan de estudios puede ser decisivo para sacar todo el partido de nuestro tiempo de estudio, o para motivarnos a coger nuestro instrumento en lugar de pasar la tarde viendo la tele o ante el ordenador.

Las ventajas de planificar y estructurar nuestro tiempo de estudio son tantas que una vez nos acostumbremos a trabajar de esta forma, nos resultará impensable ponernos a practicar de otra manera.

El plan de estudio es una hoja de ruta que nos conduce de una manera rápida y eficaz a lograr los objetivos que nos propongamos, evitando divagaciones y minimizando los momentos de práctica errática que restan efectividad a nuestro tiempo de estudio.

Por otro lado, a la hora de diseñar nuestro propio plan, debemos ser realistas y flexibles, ya que cada uno de nosotros aprendemos de una manera única. Por eso, debemos probar qué tipo de plan encaja mejor con nuestra personalidad, y diseñarlo de manera consecuente.

En otro post hablaré sobre algunas ideas para diseñar un plan que se ajuste a nuestras necesidades y características. Hasta entonces... ¡buena práctica!
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