¿Practicas con calidad?


Todos sabemos que para lograr un alto grado de dominio de nuestro instrumento debemos invertir una gran cantidad de horas de práctica, ¿sabías que incluso se ha indicado un número exacto? En efecto, el según una conocida teoría, para lograr un nivel de maestría en cualquier campo, es necesario acumular nada menos que 10000 horas de aprendizaje en ese área.

Aún así, no basta con eso. Igual o mayor importancia tiene la calidad de ese tiempo de estudio. Dedicar muchas horas a tocar nuestro instrumento sin una dirección concreta, o repetir un ejercicio una y otra vez mecánicamente difícilmente nos reportará una mejora notable como músicos. Para que nuestro tiempo de práctica sea plenamente productivo, tiene que ser de calidad.


Bueno, en realidad esto es algo que podríamos deducir sin mucha dificultad. Sin embargo... ¿cómo lograr que nuestras sesiones de práctica estén imbuidas de este enfoque cualitativo? ¿estamos sugiriendo que la repetición de pasajes y ejercicios durante las horas de estudio son una pérdida de tiempo? ¿basta con tener un plan de estudio al que ceñirnos? A continuación intentaré arrojar algo de luz sobre estas y otras cuestiones.


Practica la calidad


Si queremos que nuestras sesiones de práctica sean de calidad, debemos practicar la calidad. Para ello, en cada sesión de práctica hemos de ser capaces de focalizar nuestra atención completamente en lo que estamos haciendo. Debemos entrar en un estado mental que nos permita extraer el máximo beneficio de nuestro tiempo de estudio. Si lo pensamos, cuando nos disponemos a tocar en directo nuestro cerebro se comporta de una manera determinada: se centra en la música, en lo que sucede en ese momento en el escenario. Pues bien, cuando se trata de practicar debemos ser capaces de sintonizar nuestra mente de una manera parecida, dejando de lado todo aquello que es ajeno a lo que estamos haciendo.

En primer lugar es muy importante sentirnos a gusto en nuestro lugar de estudio, así como disponer del material necesario. Además, debemos minimizar las posibles interrupciones (ya sabéis, móvil en modo avión...). Tener un plan de estudio, nos ayudará a planificar los descansos que podemos emplear para llamar por teléfono, tomar algo, y despejarnos.


Fijarse en los detalles


Recuerda tu última sesión de práctica, cuando estabas enfrascado en algún ejercicio. ¿Cómo lo afrontabas? Seguramente buscabas un buen sonido y fluidez, mediante repeticiones para automatizar los movimientos. Este es un buen punto de partida, pero ¿hasta dónde llevabas tu atención? ¿eras plenamente consciente en todo momento de lo que hacías, o acababas pensando en otras cosas mientras repetías de manera mecánica? ¿Eras capaz de dirigir tu atención a cada aspecto de tu interpretación, a cada movimiento, a tu postura, a tu sonido, al movimiento? ¿Podías describir la sensación del tacto de la baqueta? ¿Podías contar en voz alta mientras repetías el ejercicio, a la vez que monitorizabas la coordinación de todos tus miembros?

Un enfoque cualitativo se caracteriza por la atención a los pequeños detalles. Esto requiere una gran capacidad de concentración y de focalización durante la realización de los ejercicios. Este proceso consume mucha energía, ya que no sólo estamos trabajando físicamente, sino que nuestro cerebro debe prestar atención consciente a todo lo que está sucediendo. Durante una sesión de práctica de estas características evaluamos cada aspecto de nuestra interpretación: precisión, sonido, dinámicas, sensaciones físicas, musicalidad, tempo, subdivisión... Mientras realizamos el ejercicio en cuestión debemos ir observando cada uno de estos factores, y sólo cuando estemos completamente satisfechos con lo que está ocurriendo, podemos dar el ejercicio por concluido.

La finalidad es interiorizar todo lo que ocurre, asimilarlo y hacerlo formar parte de nuestra forma de tocar, para que luego salga naturalmente, sin tener que pensarlo. Recuerda que la manera en que practicas determina la forma en la que tocarás en público. Si durante tus sesiones de práctica funcionas de modo mecánico, repitiendo movimientos sin analizarlos al detalle, a la hora de un concierto te encontrarás con problemas, puesto que tu cerebro estará inmerso en la labor de tocar, y eso es algo a lo que no estará acostumbrado, ya que no lo has trabajado en el local de ensayo.

En definitiva, durante tus sesiones de práctica debes prestar atención a los aspectos que caracterizan una actuación en público. Busca la relajación, la fluidez, la precisión. Fíjate en cómo te sientes mientras estás tocando, adquiere la capacidad de focalizar tu atención en diferentes detalles sin perder el hilo de lo que estás tocando.

La repetición es necesaria, imprescindible, pero ha de emplearse de una manera consciente. Repetir mecánicamente nos lleva a adquirir una forma de tocar carente de dirección,  a interiorizar posibles errores y lo que es peor, graba en nuestro cerebro ciertas actitudes y predisposiciones que son contraproducentes a la hora de actuar en público.


 La conclusión


La idea que subyace a todo esto es muy sencilla: si acostumbras a tu cerebro a trabajar a pleno rendimiento durante los ensayos, estará preparado para funcionar al 100% en las situaciones de directo.

Para profundizar más en el tema, os recomiendo la lectura del libro de Gerald Klickstein "The Musician's Way", así como el blog "The bulletproof musician" del Dr. Noa Kageyama, de donde se nutre parte de este artículo.

http://www.musiciansway.com/

http://www.bulletproofmusician.com/

Imagen: Practice Pad por Denise Chan, tomada de Flickr. Licencia Creative Commons algunos derechos reservados (CC BY-SA 2.0)


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