Por qué debemos calentar (Warm Up)

Hola a tod@s,

Desde que empecé a tomarme esto de la batería en serio, ha habido un asunto que siempre he tenido muy presente. Se trata del calentamiento, o warm up, como se conoce en el mundo angloparlante.

El hecho es que ya llevaba un tiempo pensando en escribir un artículo sobre este asunto, pero ha sido hoy cuando los acontecimientos me han empujado a ponerme manos a la obra. La razón es muy simple: esta mañana hacía frío en el local donde estudio. Es normal, pensareis, estamos en diciembre... cierto, pero he de decir que en Valencia las bajas temperaturas se hacen de rogar.

El caso es que esta mañana, cuando me he sentado frente a la batería, he notado especialmente la necesidad de hacer un calentamiento más intenso de lo normal, a fin de llegar a una situación en la que me encontrase lo suficiente cómodo para empezar a estudiar.

Como he dicho, desde hace mucho tiempo considero que es imprescindible calentar los músculos antes de comenzar un concierto o una sesión de práctica. Siempre he encontrado muchas similitudes entre el deporte y la interpretación instrumental, especialmente por lo que ambas actividades nos exigen tanto a nivel mental como muscular (máxime tratándose de la batería). Por eso, si para un deportista es impensable comenzar a hacer ejercicio sin calentar previamente, ¿por qué los músicos somos tan vagos en este aspecto?


Seguramente todos hemos oído hablar de la importancia que tiene preparar nuestros músculos para la actividad que se nos presenta; sin embargo, tendemos a no darle la suficiente importancia a la hora de la verdad, y muchas veces subimos al escenario en frío, pasando de 0 a 100 en un instante, lo que nos lleva a que los primeros temas de un concierto no rindamos al nivel que deberíamos. Al margen de otras consideraciones, lo cierto es que ponernos a tocar en frío puede afectar no sólo a nuestra interpretación, sino también a nuestra salud, ya que aumentamos las posibilidades de desarrollar una lesión o dolencia. Además, esta actitud no dice mucho a nuestro favor de cara al respeto que se merece todo aquel que dedica su tiempo (y muchas veces su dinero) a vernos actuar.

Las bondades de calentar


El hecho es que un buen calentamiento es algo a lo que debemos dedicar un tiempo, y que a cambio nos reportará beneficios más allá de la prevención de posibles dolencias. En efecto, un calentamiento bien hecho, además de prepararnos físicamente, nos sintoniza mentalmente con la tarea que vamos a emprender, sea esta un concierto o una sesión de práctica, grabación, etc...

Para ello no basta con hacer algún tipo de ejercicio mecánico y aleatorio (ya sabéis "doy golpes simples y dobles y algún paradiddle..." "simplemente toco desde lento a rápido..."). Sin duda esto es mejor que nada. Pero ya que vamos a calentar, hagámoslo de la mejor manera posible.

Un buen plan de calentamiento


Para beneficiarnos plenamente del tiempo que dedicamos al calentamiento debemos poner nuestra atención en lo que hacemos. El hecho de realizar algún tipo de rutina nos ayudará a planificar el tiempo del que disponemos, y a actuar con cabeza durante estos ejercicios.

No creo que pueda haber un calentamiento universal válido para todo aquel que toque la batería. Al margen de las diferencias de estilos en que nos movamos, cada persona tenemos unas características particulares, unas tendencias, unas fortalezas y flaquezas... Por ello, cada cual debe ser el creador de su propio plan de calentamiento. Sin embargo, hay algunas pautas que considero útiles para guiarnos:


    • Conoce el tiempo del que dispones. De poco nos sirve planificar una rutina de 20 minutos si luego vamos a disponer de 5 minutos reales para poder concentrarnos en el calentamiento. El primer paso es ser realistas y honestos, para diseñar el plan que mejor se ajuste a nuestras circunstancias. Mi recomendación es intentar disponer de unos diez minutos para poder calentar en condiciones. Sin embargo, soy consciente de que a veces esto es difícil. Por lo tanto, deberemos adaptar nuestra rutina.




    • Involucra a todo tu cuerpo. Como baterías que somos, empleamos tanto nuestras extremidades superiores como las inferiores. A menudo nos centramos sólo en las primeras a la hora de calentar. Soy partidario de dedicar más atención a las manos y la técnica de caja para calentar, ya que se encargan de la mayor parte del trabajo. Sin embargo, no olvidemos nuestro tren inferior, pues también debe estar a punto a la hora de tocar o estudiar. Por ello, cuando diseñemos nuestra rutina, deberíamos incluir algún ejercicio en el que trabajen las piernas y los pies. Esto puede ser un ostinato, o algo más complejo como combinarlos con las manos.




    • Empieza despacioCuando comenzamos el calentamiento nuestro cuerpo está frío. Por ello recomiendo comenzar con ejercicios lentos de movimientos amplios, que pongan en circulación la sangre y hagan entrar en calor poco a poco a los músculos. Es mejor que el calentamiento empiece por algo sencillo, como golpes simples o dobles, antes de pasar a un ejercicio más complejo.




    • Estira los músculosAntes de coger las baquetas viene bien hacer algún tipo de estiramiento para dotar de flexibilidad a nuestros músculos y facilitar el flujo sanguíneo. Cualquier tipo de estiramiento nos vendrá bien, pero recuerda: mantén cada estiramiento entre 15 y 20 segundos, sin aflojar, y evitando los "rebotes", que nos pueden causar una lesión. Además, no debemos ser brutos: con que sintamos que los músculos se estiran es suficiente, no tenemos que forzar los ejercicios. Si nos duele, debemos parar o aflojar, ya que lo estaremos haciendo mal.



  • Sintoniza tu menteAdemás de aclimatar el cuerpo, aprovecha el calentamiento para sintonizar tu mente con aquello que vas a hacer. Si es un concierto olvida todo aquello que no tenga que ver con el mismo y ponte en situación para empezar a tocar. Si es una sesión de práctica concéntrate en ella y en lo que vas a trabajar.


¿Crear una rutina, o usar una inventada?




A partir de aquí cada uno construye su rutina de calentamiento según sus preferencias, y aquello que va a hacer a continuación. Una buena idea puede ser hacer un recorrido por una serie de ejercicios variados en los que trabajes varias cosas. Podemos inventarlos nosotros, o empezar utilizando algunos creados por grandes figuras de la batería.



Os sugiero probar a realizar el Ritual (Rudimental Ritual) de Alan Dawson, una obra que pasa por todos los rudimentos de una manera entretenida, sobre un ostinato de samba en los pies. A una velocidad de 140-150 bpms os debería llevar unos 15 minutos.



Otra opción muy interesante y más corta es hacer el Lifetime Warmup, sobre el que Tommy Igoe tiene un método específico. En este caso es un recorrido por varios rudimentos, con los golpes dobles como nexo de unión. Os recomiendo incorporar los pies con algún ostinato, aunque sea simple, para no dejarlos de lado. Hay tres versiones de este Warmup, según el nivel básico, medio o avanzado. Dado que empieza relativamente rápido, es aconsejable estirar antes, y hacer algún ejercicio simple para que circule la sangre.



Sea cual sea vuestra opción, es muy aconsejable conocer estos dos métodos, que nos pueden servir como guía. Además, nos ayudarán a mejorar nuestra técnica.

Sea como fuere, ahora que viene el invierno es el mejor momento para incorporar de una forma definitiva el calentamiento dentro de tu vida como batería.

¡¡Un saludo, buena práctica, y feliz warm up!!

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