5 Ideas para practicar de forma más creativa

La creatividad es una faceta muy ligada a la música, y una de las características que más definen nuestra actividad como instrumentistas y cantantes. Todas las disciplinas artísticas están ligadas a este concepto, y habitualmente los músicos somos vistos como gente con una gran capacidad creativa innata.

Sin embargo, muchos de nosotros nos habremos encontrado bloqueados en más de una ocasión. Tal vez nos hayamos sentido impotentes al compararnos con alguien capaz de ser muy original en su forma de tocar. O puede que hayamos entrado en una rutina en la que sentimos que no avanzamos y nos repetimos constantemente. Este tipo de experiencias nos puede llevar a pensar que no somos especialmente creativos, y a enfocarnos exclusivamente en el desarrollo técnico de nuestras capacidades.

Aunque la técnica es muy importante (uno de los pilares fundamentales para un instrumentista), si no está balanceada con la creatividad y la expresividad resultará en una interpretación fría y distante, incapaz de conectar a un nivel profundo con nuestra audiencia y compañeros.


La creatividad está en todas partes


A pesar de lo que podamos creer, la creatividad es una característica del ser humano que se refleja en todo lo que hacemos. No es exclusiva de las disciplinas artísticas por mucho que en nuestra cultura se encajone en ese área. Así, la creatividad es clave en la investigación, en las matemáticas, la medicina... en prácticamente cualquier área. Podríamos definirla como una manera de pensar, o pensamiento divergente (como también es conocida).

La buena noticia es, entonces, que todos podemos ser creativos. Y no sólo eso, la creatividad se puede desarrollar, como cualquier otra habilidad. Sólo hay que entrenarla y aprender a usarla habitualmente.

Como hemos dicho la creatividad se refleja en todos los ámbitos en que nos movemos, por lo que cuanto más la desarrollemos en la música, más la podremos aplicar en otras actividades.

Dicho esto, os propongo cinco maneras de incorporar la creatividad a nuestras sesiones de práctica, lo que resultará en un soplo de aire fresco en nuestras rutinas. Si nos acostumbramos a practicar creativamente, pronto empezaremos a tener nuevas ideas a la hora de tocar y crear música, además de nuevas herramientas para expresarnos mejor con nuestro instrumento.

1. Empieza cada sesión de práctica con una improvisación libre


Antes de empezar cualquier ejercicio, deja que tu imaginación tome el poder. No tengas ninguna idea preconcebida, simplemente coge tu instrumento y ponte a tocar. Guíate por lo que vas escuchando, y no te coartes ni te pongas impedimentos. Puedes emplear unos minutos a esta práctica, que sin duda te ayudará a poner tu mente en un estado más creativo. Además, pueden surgir interesantes ideas para trabajar durante la propia sesión de práctica.

2. Imponte límites físicos y/o mentales


Son muchos los expertos que afirman que una de las mejores maneras de poner a prueba y desarrollar tu creatividad es creando límites y barreras. Esto es aplicable a campos tan diversos como la literatura, el arte, o la propia música. En tu próxima sesión de práctica imponte alguna limitación relacionada con tu instrumento o forma de tocar: por ejemplo, en la batería establece que sólo puedes tocar en la caja y debes crear un groove interesante; o con la guitarra decide que sólo puedes tocar con la mano derecha, olvidándote de la izquierda; toca con manoplas, quita una cuerda, usa sólo tres notas, o sólo una dinámica... intenta crear cosas interesantes a pesar de las limitaciones. Puedes ir incluso más lejos y quitar elementos de la batería, cuerdas a la guitarra, o usar sólo la boquilla de la trompeta, por ejemplo.

3. Toca en orden inverso


¿Estás preparando una obra, un tema, o un groove? Bien, prueba a invertir lo que tienes que tocar. Dale la vuelta a la partitura, o invierte el patrón de batería. Lee de derecha a izquierda. O de arriba abajo. Intercambia las partes que tocas, empieza por el estribillo de la canción y después pasa a la estrofa, invierte la armonía. Invierte los intervalos. ¡Las posibilidades son infinitas! Y te aseguro que tu cabeza se llenará de nuevas ideas.


4. Toca la parte de otro instrumento


¿Qué tal si en vez de un ejercicio de batería, coges uno de saxo y lo interpretas en la batería? O si eres bajista puedes coger una partitura de trompeta y probar a tocarla. Igualmente, como pianista, prueba a interpretar un ejercicio para baterías. También puedes intentar transcribir el solo de otro instrumento y llevarlo al tuyo. Cuanto más diferente sean estos instrumentos, más trabajaras tu creatividad y originalidad.

 5. Ponte en la piel de otro


Una buena manera de practicar de manera diferente es imaginarte que eres otra persona. Tal vez algún compañero o compañera tuya toca de una manera característica. Seguro que además tienes más de un ídolo musical al que admiras. Pues bien, ¿por qué no imaginar que por un rato eres tú esa persona? Intenta ponerte en la piel de ese colega, ídolo, profesor, o quien quiera que sea. Toca como si fueses él o ella, olvídate de ti. Imita su sonido, sus gestos, su actitud... cualquier cosa o detalle que se te ocurra. Seguramente descubrirás muchas cosas interesantes que se pueden incorporar a tu forma de tocar.

En conclusión


La creatividad no es un don innato, regalo de unos pocos elegidos. Todos nosotros podemos trabajarla, y la aplicamos en diferentes ámbitos de nuestra vida. Si la trabajamos conscientemente durante nuestras sesiones de práctica, estaremos desarrollándolas en nuestra forma de tocar, además de mejorar nuestro pensamiento divergente.

Las que propongo aquí son cinco ideas que pueden servirte de impulso para incorporar el elemento creativo en tu práctica. Pero no te limites a ellas... ¡¡haz uso de la creatividad para encontrar nuevas ideas!!



Un saludo y buena práctica

Imagen: FreeDigitalPhotos.com
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