Ideas para trabajar con el metrónomo I

Hace una semana os hablaba del metrónomo, sus numerosos beneficios y algunos peligros que podía suponer. Pues bien, me gustaría continuar con un post más específico sobre algunas maneras constructivas para usar el metrónomo. Recordad que la finalidad es aprender a valernos de esta herramienta para mejorar tanto nuestro tempo interno como nuestra precisión y seguridad tocando, evitando llegar a depender de él a la hora de interpretar música.

Los siguientes usos del metrónomo son algunas de las diferentes maneras en que yo lo empleo durante mis sesiones de práctica. A menudo, y según épocas o material estudiado, alterno entre unas y otras. La finalidad es llegar a sentirme cómodo con él, desarrollar mi sensibilidad rítmica, reforzar mi propio tempo interno y mi seguridad de saber en qué parte del compás estoy en todo momento.

Primer uso: marcando todos los tiempos del compás


Esta es la manera más habitual de utilizar el metrónomo. Tiene una gran ventaja, y es que nos permite afinar mejor nuestra interpretación rítmica. Al escuchar el click (el sonido del metrónomo) a intervalos más cortos podemos ajustar rápidamente nuestra ejecución. Dentro de este uso encontramos diferentes variantes:

  • Acentuando el primer tiempo: de esta manera nos será más fácil saber en qué parte del compás estamos. Puede ser muy útil cuando estamos trabajando desplazamientos rítmicos o polirritmias que se prolongan más allá del compás.

  • Sin acentuar ningún tiempo: obtenemos un sonido más monótono. En general suelo preferir esta variante, ya que me obliga a llevar mentalmente la cuenta, desarrollando así la habilidad de mantener mi posición en el compás sin referencias externas.

  • Subdividiendo cada tiempo: en corcheas, tresillos, o semicorcheas. Esto puede ser una gran ayuda a la hora de trabajar la precisión en un pasaje o ejercicio concreto. En general prefiero usar esta opción en contadas ocasiones, y sólo cuando encuentro que no soy capaz de tocar algo subdividiendo mentalmente. Al ayudarme del sonido del metrónomo puedo comprobar dónde está el problema, trabajarlo escuchando la referencia externa, y después volver a intentarlo sin subdivisiones del metrónomo. También puede ser muy útil cuando estás trabajando modulaciones métricas (de las que hablaré en otro post).

Este primer uso es el más sencillo y habitual (en cualquiera de sus variantes). Sin embargo considero que es el que menos nos aporta de cara a desarrollar nuestro tempo interno, ya que nos acomodamos demasiado a la referencia externa. Si abusamos de esta modalidad, correremos el riesgo de generar un sentimiento de dependencia del metrónomo, con la consiguiente inseguridad en nosotros mismos cuando nos vemos privados de él.

Segundo uso: marcando sólo algunos tiempos del compás


Aquí es cuando empezamos a trabajar y desarrollar nuestro tempo interno. En esta variante ponemos el metrónomo sólo en algunos de los tiempos del compás. Estos dependerán de en qué métrica estemos trabajando (4/4, 3/4, 7/8...). En general podemos hablar de las siguientes variantes:

  • Metrónomo en los tiempos 1 y 3 del compás (en 4/4). Nos ayudará a mejorar nuestro tempo interno al tiempo que nos aseguramos de caer siempre en el primer pulso con precisión. Muchas veces es una buena manera de trabajar licks, fraseos, fills, solos... Eso sí, debemos asegurarnos de caer con precisión con el metrónomo.

  • Metrónomo en los tiempos 2 y 4 (en 4/4). Muchas veces se aconseja usar esta variante si estamos estudiando jazz. En general la idea es simular con el metrónomo el hi-hat, dando énfasis a estos tiempos a la hora del fraseo. Si bien este es un asunto no exento de polémica, no está de más practicar esta variante y acostumbrarnos a ella. Nos puede dar nuevas ideas a la hora de tocar o solear.

  • Compases impares. Dejando de lado el compás de 3/4, del que hablaré más abajo, podemos encontrar un problema a la hora de trabajar en métricas como 7/4, 5/4, etc... Tenemos dos opciones principalmente:

    • Alternar compases marcando los tiempos impares con compases marcando los tiempos pares, de manera que el ciclo empiece cada dos compases. Por ejemplo, en 5/4 el metrónomo marcaría los tiempos impares en el primer compás y los tiempos pares en el segundo:

 1    2    3    4    5    1    2    3    4    5




    • Usar un metrónomo digital que nos permita usar diferentes métricas y acentuaciones. Actualmente tenemos numerosas alternativas tanto en internet como a través de smartphones y tablets. Aunque hablaré de algunos de ellos en otro post, por lo pronto puedes probar Tempo metronome (para Iphone, Ipad y Android), o Best metronome (online). Con estos podemos elegir marcar tiempos alternos empezando el ciclo cada compás (lo que originará dos clicks seguidos, el último y el primero).

  • Marcar solamente un tiempo del compás. Esta variante nos obligará al depender más de nuestro tempo interno, lo que conllevará una mejora del mismo. Una buena forma de empezar es poniendo el metrónomo en el primer tiempo (hay varias maneras de hacer esto, según el metrónomo que tengamos). Más adelante podemos asignar el sonido del metrónomo a otros tiempos del compás.

Hasta aquí las variantes más habituales para trabajar con el metrónomo. Os animo a probarlas si todavía no lo habéis hecho,  y a comentar qué os parecen, vuestras impresiones, cuáles os resultan más o menos complicadas.

Es necesario estar familiarizado con estos usos si queremos pasar al siguiente nivel- ¡En él empezaremos a jugar en primera división! Hablaré de él en la próxima publicación. Si no quieres perdértela, te recomiendo suscribirte a nuestra mailing list.
photo credit: Pedro Vezini via photopin cc

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