Uso del metrónomo: cómo nos puede afectar



Para toda persona que decide dedicar una parte de su vida (o toda) al aprendizaje de un instrumento musical, tarde o temprano llega el momento en que debe plantearse utilizar el metrónomo cómo parte de su entrenamiento. 

Hay muchas opiniones y no poca polémica sobre el uso de esta herramienta, con posturas que van desde la más férrea defensa del mismo hasta su condena sin miramientos.

La verdad es que para quien no esté acostumbrado o acostumbrada al practicar con metrónomo, la idea de tener que hacerlo despierta, como poco, incomodidad. También puede dar lugar al diversos temores: descubrir que nuestro tempo deja bastante que desear, miedo a "matar" la frescura musical, a estar más pendientes del metrónomo que de lo que tocamos, a no acostumbrarnos a él, o a todo lo contrario, llegar al depender de algo externo y no desarrollar nuestro tempo interno.



Si he de ser honesto, yo mismo he experimentado muchos de estos sentimientos. Sin embargo he aprendido que todos ellos nacen de no saber emplear el metrónomo como lo que es en realidad: una herramienta que debidamente utilizada puede acelerar enormemente nuestras habilidades musicales.


Beneficios del metrónomo


Cuando empleamos el metrónomo de una manera positiva y constructiva obtenemos múltiples beneficios que incrementan nuestra musicalidad y capacidad expresiva, entre ellos:

  • Un tempo interno más sólido y estable.

  • Mayor seguridad en nuestra interpretación.

  • Comodidad para tocar a diferentes tempos de manera precisa.

  • Mayor musicalidad y expresividad, al poder jugar conscientemente con el tempo.

  • Mejor conexión con el resto de los músicos.

  • Incremento en nuestra capacidad para detectar sutilezas métricas.

  • Mayor habilidad para tocar en distintas métricas.

Además el metrónomo nos ofrece una manera objetiva y clara de seguir nuestro progreso durante largos periodos de práctica.


Un bien necesario


Sé que muchos músicos pueden llegar a desarrollar aprensión hacia el metrónomo, considerándolo como un mal necesario. Normalmente esto ocurre cuando no se tiene mucha experiencia en su uso. La verdad es que normalmente no requiere mucha práctica acostumbrarse a practicar o tocar con metrónomo. Es una habilidad más que se adquiere con la práctica, por eso yo recomiendo empezar a usarlo cuanto antes.  En poco tiempo verás como estás tocando con el metrónomo sin darte cuenta.

Pero la cosa puede ir más allá. En mi caso he llegado a desarrollar una afinidad al uso del metrónomo de manera que, lejos de ser un factor negativo, se ha convertido en una fuente de motivación. Me gusta comprobar hasta qué punto voy con el click del metrónomo, experimentar un groove disfrutando de tocar a unísono con la referencia que me proporciona, jugar a "no oirlo". Si eres capaz de tocar relajado, sintiendo el groove, y con el metrónomo, estarás en el buen camino.


Peligros del metrónomo


No estaría bien ignorar los posibles efectos adversos que puede tener un mal uso del metrónomo. Los he nombrado más arriba, pero quisiera extenderme un poco más en algunos de ellos:

  • El metrónomo puede llegar a afectar negativamente al "feel" y la musicalidad de lo que estás tocando. Esto ocurre porque no tenemos realmente interiorizado el pulso del metrónomo, y estamos más pendientes de "perseguirlo" que de disfrutarlo. En este caso no estaría de más relajarse y recordar que la prioridad número uno debe ser la musicalidad, expresividad y feeling. Debemos buscar un estado de relativa relajación, fluir con el metrónomo. Una técnica que a mí me funciona es imaginar que el metrónomo es un instrumento más. En este sentido puedes aprovechar los modernos dispositivos que ofrecen diferentes sonidos (claves, cencerro...).

  • El focalizar nuestra atención en el metrónomo en lugar de la música es un defecto hasta cierto punto común, y muy ligado a lo que acabo de decir sobre tocar sin feeling, o de manera demasiado mecánica. En general funcionará la misma estrategia comentada: relajarse, sentir el metrónomo como otro instrumento.

  • Llegar a depender del metrónomo es una realidad y un peligro a tener en cuenta. Yo mismo lo he experimentado, sintiendo inseguridad en el momento en que he tenido que privarme de él por algún motivo. Debemos recordar que el metrónomo es una herramienta, no un fin. Por eso recomiendo no trabajar constantemente con él. Mi sugerencia es alternar su uso; personalmente lo utilizo en la mayor parte de mi tiempo de práctica, pero siempre reservo al menos una cuarta parte del mismo a practicar sin el metrónomo. Cada uno deberá probar diferentes opciones para encontrar un balance válido para él o ella.

Para concluir


Como resumen, creo que todo músico debe estar preparado para tocar con metrónomo. Es una habilidad más que debemos desarrollar, ya que podemos necesitarla en cualquier momento. Pero además, si aprendemos a usar el metrónomo de manera constructiva podemos estimular enormemente nuestro aprendizaje musical.

El metrónomo no es en sí mismo ni bueno ni malo. Depende del uso que hagamos de él. Sin embargo, desde mi punto de vista, sus beneficios superan con creces a los posibles efectos negativos que pueda tener su uso, máxime si sabemos cómo evitarlos.

En un próximo artículo hablaré de diferentes maneras de usar el metrónomo para incrementar nuestra musicalidad y afianzar nuestro tempo interno.

¡Un saludo y buena práctica!
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